Panorama / Pepe Contreras
Nada ha salido como estaba previsto ni para la derecha ni para la izquierda y menos aún para las empresas de sondeos y encuestas que tendrán que hacer un análisis de lo dicho.
Ni Sánchez ni Feijóo tiran la toalla en cuanto a la formación de gobierno y cada uno esgrime sus argumentos todo ello mientras el rey medita y el pueblo asiste atónito a la incapacidad de los dos grandes fuerzas en ponerse de acuerdo con lo que tampoco se aleja el fantasma de una repetición de las elecciones en diciembre.





Con todo Puigdemont debe estar preparando las maletas para volver a España en un plazo prudente con lo cual se arreglaría uno de los últimos flecos de la crisis catalana que mal que le pese a la derecha ha sido resuelta con habilidad y estilo por el socialismo catalán y Moncloa.
El que tiene que hacer una reflexión profunda y muy seria es Abascal para eliminar los miedos fundados de un electorado que le ha dado la espalda parcialmente de hecho ayer su intervención fue muy rápida y poco autocrítica.
En Andalucía, un territorio que Sánchez inexplicablemente no ha cuidado en estos últimos días, destaca el ejemplo de Sevilla, la única pintada de rojo en el mapa de los resultados electorales y más aún si se ahonda en el resultado municipal sevillano.
Tras pasar nueve años y medio al frente de la UGT andaluza la écijana Carmen Castilla emerge como líder obrero y de los pueblos que se ha recorrido pacientemente con el apoyo sindicato y su habilidad para conectar con las clases populares.
En el improvisado superbalcón del peso en la calle Ferraz destaca la imagen menuda pero potente de la sevillana María Jesús Montero por lo que no hay que perder de vista cambios en el escenario político andaluz aunque no inmediatos.
Desde hoy mismo lo que toca es dialogar entre todos para evitar una repetición de las elecciones, sin perder de vista que ahora sí se trata de un gobierno de funciones que debe tentarse la ropa antes de tomar decisiones comprometidas.
De la noche electoral destaca sobremanera Yolanda Díaz que se erige en esperanza blanca y gallega y consolida su posición política en España inequívocamente al lado de Pedro Sánchez.
Si el bloque de izquierda consigue consolidarse tendremos un gobierno de progreso pero si vuelve a hacer el ridículo como ha hecho en tantas ocasiones y desaprovecha la ocasión dará paso y ineludiblemente a un gobierno de derechas o bien a la repetición de las elecciones.
Lo mejor de todo la carita de circunstancias de más de un gran presentador y periodista español que ayer no sabía que decir ni a dónde agarrarse para seguir defendiendo a la derecha. Aunque los catalanes independentistas no aprobaron la propuesta de Sánchez lo más probable es que el socialista renacido dos veces vuelva a ser el presidente de España y pueda seguir dedicándose con esmero a la presidencia europea.
El independentismo catalán no hará presidente a Sánchez a cambio de nada pero eso ya lo sabemos lo importante ahora es saber la altura moral y política que tienen los elementos Sánchez y Feijóo claves en la fórmula para que España vuelva en septiembre con las ideas más claras.
Los catalanes seguramente asumirán una estrategia conjunta siguiendo la teoría de Rufián. El efecto Zapatero ha funcionado y los socialistas han avanzado en territorios como Cataluña y País Vasco lo cual es más que importante en estos momentos.
En definitiva, noche de infarto aunque muchos han contenido la respiración ante lo que se avecinaba y ya han visto las orejas al lobo.


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