Por Antonio Miguel Moreno
Como jerezano, es inevitable echar la vista atrás, muy atrás, siglos y milenios, y trasladarme, con la imaginación, en sueños, a la enigmática ciudad ancestral de «Asta Regia», la ciudad cuyo nacimiento se remonta a la profundidad del Bronce Final Atlántico, entre los suspiros del 1250 a.C. y los ecos del 850 a.C., desafió impávida la implacable marea del tiempo, alzando sus muros y calles en una danza eterna con los siglos, hasta que el siglo X de nuestra era marcó su última respiración. Un tesoro que aún nos aguarda, sepultado bajo la tierra y el tiempo, pero muy presente en el subconsciente colectivo, de aquellos que habitamos la maravillosa provincia de Cádiz.
En las entrañas de esta vetusta urbe se encuentran ocultas las huellas de civilizaciones ancestrales: los misteriosos tartesios, que tejieron sus leyendas en los rincones más oscuros; los audaces fenicios, cuyas embarcaciones perfumaron sus mercados con exóticas especias; los sabios turdetanos, que escribieron sus secretos en la piel de sus pergaminos; los invictos romanos, que dejaron la impronta de su dominio en monumentales acueductos y majestuosos teatros; y finalmente, los vibrantes islámicos, cuya espiritualidad y creatividad embriagaron cada rincón de la ciudad.
Hoy, Asta Regia yace enterrada bajo el abrazo de la tierra fértil y los dorados trigales, como un tesoro olvidado esperando ser desenterrado y revelar al mundo su esplendor oculto. Sus vestigios arqueológicos, testigos mudos de una historia colosal, aguardan con paciencia, susurran historias al viento y ansían ser descubiertos por los ojos ávidos de aquellos que anhelan desentrañar el enigma de sus piedras milenarias. La ciudad antigua, inmortal en su silencio, anhela ser, una vez más, admirada por el mundo entero, como un fénix resurgiendo de las cenizas del tiempo.

Asta Regia, joya atemporal,
engastada en el telar del tiempo,
tejiendo tu historia con hilos ancestrales,
misteriosa urdimbre de encuentros y lamentos.
Asta Regia, crisol de culturas y mitos,
donde los suspiros de tartesios se entrelazan,
los cánticos fenicios en tus callejones se oyen,
y el eco de los turdetanos susurra en tus plazas.
En tu seno, el imperio romano dejó su huella,
columnas majestuosas al cielo alzó,
tus calles resonaron con su lengua y su estrella,
y en tu suelo, su legado perduró.
Bajo el influjo islámico, danzaste con la luna,
las mezquitas en tus días florecieron,
alfombras de sueños bordaron tu fortuna,
y en tu esencia, sus versos se fundieron.
Hoy yacen tus secretos, silenciados por la tierra,
esperando el abrazo de manos curiosas,
arqueólogos del tiempo, desvelando tu guerra,
para que el mundo admire tus joyas preciosas.
Asta Regia, ciudad de los tiempos idos,
que en la memoria del mundo resplandeces,
tu legado eterno en la historia ha sido,
y en cada piedra, tu alma florece.
Asta Regia, promesa de futuros dorados,
que en el anhelo de la humanidad reposas,
en tus muros antiguos, sueños entrelazados,
y en tu esencia, la esperanza se fragua.
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En la última obra del escritor y creador Antonio Miguel Moreno Hidalgo, se recrea la ancestral ciudad de Asta Regia, a través de la Literatura y una obra audiovisual con imágenes recreadas por Inteligencia Artificial. Esta es la primera recreación de Asta Regia, realizada usando técnicas de inteligencia artificial, y acompañada de textos literarios.
Esta obra está hecha en apoyo a la Plataforma Asta Regia, y forma parte de las obras de Literatura Experimental Disruptiva del autor jerezano. La obra se puede leer y ver a través de la web oficial del escritor y creador, de forma libre y gratuita en el siguiente enlace:
Se adjunta imagen que forma parte de la obra audiovisual, así como foto del autor (se permite el uso de las imágenes para su difusión).







