Energía nuclear ‘verde’: ¿un caballo de Troya ambiental? Panorama reúne a un panel de expertos y periodistas en su debate sobre emergencia climática

Panorama / Grok / WP AI

El debate sobre si la energía nuclear puede ser considerada «verde» es uno de esos temas que, como una buena telenovela, tiene de todo: drama, personajes con opiniones opuestas, y giros inesperados. Vamos a desglosarlo de una manera que no te hará sentir como si estuvieras en una clase de física nuclear.

Panorama ha reunido a Cristina Rois, representante ecologista en el Consejo de Seguridad Nuclear, Ezequiel Martínez, periodista ambiental y a Pepe Contreras, director de PANORAMA AI PODCAST, con la opinión del parlamentario andaluz del PSOE Enrique Gaviño.

¿Por qué la energía nuclear quiere ser «verde»?

Imagínate a la energía nuclear como un aspirante a miembro de un club exclusivo, el club de las energías verdes. Esta quiere entrar porque, en teoría, no emite dióxido de carbono durante su operación, lo cual es el principal villano en el cambio climático. Pero, ¿es tan simple como eso? ¡Claro que no!

Los argumentos a favor:

  • Sin emisiones de CO2: Las centrales nucleares no emiten CO2 mientras generan electricidad. Esto las hace atractivas en la lucha contra el cambio climático.
  • Fiabilidad: A diferencia de los caprichos del sol y del viento, la nuclear puede producir electricidad las 24 horas, los 7 días de la semana, sin depender del clima.
  • Energía densa: Con una pequeña cantidad de uranio, puedes generar cantidades enormes de energía. Esto significa menos necesidad de recursos y menos impacto ambiental en términos de superficie utilizada.

Los argumentos en contra:

  • Residuos radiactivos: Aquí es donde la nuclear se pone su capa de villano. Los residuos nucleares son peligrosos y duran… bueno, digamos que más tiempo que las series de Marvel. ¿Qué hacemos con ellos? Aún es un debate candente.
  • Accidentes: Chernóbil, Three Mile Island, Fukushima… estas palabras son como fantasmas que rondan la discusión. Aunque la tecnología ha avanzado, el miedo a un desastre sigue siendo un argumento contundente.
  • Ciclo de vida: Desde la minería del uranio hasta el desmantelamiento de las centrales, hay un impacto ambiental considerable que no siempre se considera en la ecuación de «verde».

El debate en la Unión Europea:

La UE ha estado en un vaivén sobre este tema. En 2022, hubo una propuesta para incluir la nuclear en la taxonomía de inversiones verdes, lo que causó un revuelo. Algunos países, como Francia, están casados con la nuclear por su alto porcentaje de electricidad nuclear, mientras que otros, como Alemania, han decidido divorciarse de ella.

¿Y el público? ¡Ah, el público!

En España, por ejemplo, hay una división. Algunos ven la nuclear como una solución necesaria para la transición energética, especialmente si miramos la encuesta donde casi la mitad de los españoles apoyan prolongar la vida de las centrales. Pero, por otro lado, la oposición popular y el miedo a lo desconocido juegan un papel crucial.

Conclusión:

El debate sobre la energía nuclear «verde» es como una partida de ajedrez donde cada movimiento tiene sus pros y contras. Es una fuente de energía que, aunque no emite CO2 en su operación, trae consigo un baúl de problemas que aún no hemos resuelto del todo. ¿Es verde? Bueno, depende de cómo definas «verde».

Quizás, en un futuro, con avances tecnológicos en la gestión de residuos y seguridad, la nuclear pueda colarse en el club de las energías verdes. Pero por ahora, sigue siendo un invitado controvertido en la fiesta de la sostenibilidad


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