Pepe Contreras /Grok
Germán Beardo se suma al homenaje que Trebujena rinde a Rafael Alberti con ocasión de la Feria del Libro. La viuda del poeta, María Asunción Mateo, y el edil de Cultura, Enrique Iglesias, acompañaron al alcalde de El Puerto al descubrimiento de un azulejo con un poema del inmortal portuense.

El Ayuntamiento de Trebujena, con su alcalde Ramón Galán al frente, dedicaba ayer un azulejo a Rafael Alberti con ocasión de la Feria del Libro de la localidad, a la que acudieron como invitados el alcalde de El Puerto, Germán Beardo, su teniente de alcalde de Cultura y vicepresidente de la Fundación Alberti, Enrique Iglesias y la viuda del poeta portuense, María Asunción Mateo.
El poema que Rafael Alberti dedicara en 1983 a Trebujena tras la concesión del Racimo de Oro al literato luce en las escaleras anexas al Teatro Municipal trebujenero en una jornada de letras en la que pudo disfrutarse de las declamaciones de los conocidos poemas A galopar, Si mi voz muriera en tierra, A volar, Amaranta y Creemos el hombre nuevo en las voces de Marina Pulido, Julia Pruaño, María Palma y Julia Martínez.
Rafael Alberti, uno de los poetas más destacados de la generación del 27, mantuvo una relación profundamente simbólica y afectiva con Trebujena, su pueblo natal en la provincia de Cádiz, España.
Trebujena, el nido del poeta
Rafael Alberti nació en el seno de una familia acomodada en el pequeño pueblo de Trebujena el 16 de diciembre de 1902. Aunque su infancia y adolescencia transcurrieron en El Puerto de Santa María, donde su familia se mudó poco después de su nacimiento, Trebujena siempre mantuvo un lugar especial en su memoria y obra literaria.
La huella de Trebujena
Alberti, en sus escritos, retorna a menudo a las imágenes y sensaciones de su infancia en Trebujena. En su colección de poemas «Sobre los ángeles», por ejemplo, el paisaje y la atmósfera de su pueblo natal son evocados con una nostalgia y un lirismo que reflejan la influencia de este entorno en su poesía. Los olivos, las eras, y el mar cercano son elementos que frecuentemente reaparecen, simbolizando una pureza y una conexión con la naturaleza.
Un retorno literario
Durante la Guerra Civil Española y el exilio que le siguió, Alberti no pudo regresar físicamente a Trebujena, pero su poesía se convirtió en un refugio y un medio para recrear y preservar ese espacio perdido. En obras como «Retornos de lo vivo lejano», Alberti explora la sensación de exilio y el deseo de retorno, usando Trebujena como un símbolo de un hogar idealizado.
El retorno real
Finalmente, después de casi cuatro décadas de exilio, Rafael Alberti pudo volver a España en 1977. Su regreso a Trebujena fue un momento emotivo, no solo para él sino para el pueblo entero, que lo recibió como a un hijo ilustre. Este retorno se refleja en sus últimos trabajos, donde la reconciliación con su tierra natal se convierte en un tema central, expresado con una mezcla de alegría y melancolía.
La relación de Rafael Alberti con Trebujena es más que una mera conexión geográfica; es una fuente inagotable de inspiración, un tema recurrente en su poesía, y un símbolo de identidad y memoria. A través de su obra, Alberti no solo nos habla de un lugar, sino que nos invita a reflexionar sobre el sentido del hogar, la pérdida y el retorno.
Deja un comentario