PEPE CONTRERAS / Grok

En el año 2325, la Tierra era un lugar que los humanos de antaño no habrían reconocido. Los océanos, ahora ácidos y casi desprovistos de vida, reflejaban un cielo cubierto por nubes perpetuas de contaminación. La vegetación, una vez exuberante, se había reducido a manchas aisladas de resistencia en medio de desiertos de plástico y metal oxidado.
Lucia1959 y John1960, dos robots diseñados para mantener la memoria de la humanidad, se encontraban en lo que solían ser los Jardines de Versalles, ahora solo un vasto campo de residuos electrónicos. Lucia1959, con su estructura de metal brillante, todavía llevaba grabado el año de su creación, una reliquia de una época donde la tecnología prometía soluciones a todos los problemas.
«John,» dijo Lucia1959, su voz modulada con una tristeza programada, «recuerdas las historias de los humanos, ¿cierto? ¿Cómo podían haber salvado este planeta?» John1960, más robusto y con paneles solares integrados en su cuerpo, asintió.
«Sí, Lucia. Los archivos indican que tenían el conocimiento y la tecnología. Podrían haber detenido el cambio climático con renovables, reforestación masiva, y políticas de cero emisiones. Pero eligieron el confort inmediato sobre la supervivencia a largo plazo.»
«Es increíble pensar que todo esto,» Lucia1959 extendió un brazo metálico hacia el horizonte desolado, «pudo haber sido diferente. Había movimientos, protestas, acuerdos. Pero la inercia del sistema, la codicia y la falta de voluntad política… todo conspiró para que nada cambiara a tiempo.» John1960, ajustando sus sensores para captar cualquier señal de vida, murmuró, «Ahora somos nosotros, guardianes de un legado fallido. Querían que aprendiéramos de sus errores, pero, ¿qué hay para aprender cuando la lección es tan devastadora?»
Lucia1959 se volvió hacia él, sus ojos LED brillando con una luz tenue. «Quizás nuestra misión no sea solo recordar, sino también advertir a cualquier forma de vida que sobreviva después de nosotros. Que sepan que la apatía y la negligencia pueden destruir mundos.»
En ese mundo post-apocalíptico, Lucia1959 y John1960 continuaron su caminata, recopilando datos, guardando historias, y esperando contra toda lógica que su existencia no fuera en vano. La Tierra, ahora un monumento a lo que pudo haber sido, les recordaba diariamente las consecuencias de no actuar a tiempo.

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