Pepe Contreras / Panorama / Grok3 / Canva

Cada año, la humanidad consume los recursos renovables que la Tierra ofrece antes de que puedan regenerarse, entrando en un déficit ecológico que amenaza la estabilidad económica, ambiental y geopolítica global. En 2024, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra se alcanzó el 1 de agosto, según el Global Footprint Network (GFN), marcando el momento en que agotamos los recursos renovables anuales y comenzamos a depender de reservas futuras, un escenario insostenible.

Este déficit no afecta a todos por igual: los países con mayores ingresos, como Estados Unidos, consumen desproporcionadamente, mientras que los de menores ingresos enfrentan las consecuencias de la escasez.

El indicador de Huella Ecológica mide cuánto demandamos de la naturaleza, mientras que la Biocapacidad refleja lo que la Tierra puede regenerar. Si el consumo supera la biocapacidad, estamos erosionando las bases del crecimiento sostenible.

Según datos de Global Footprint Network (2023) de mantenerse sus niveles de consumo, Estados Unidos requeriría 5,1 planetas para sostener su demanda de recursos, mientras que Australia necesitaría 4,5Alemania, con un impacto menor pero aún insostenible, precisaría el equivalente a 3 planetas, seguido de España con 2,8 y China con 2,4Estas cifras evidencian la urgente necesidad de replantear los modelos de desarrollo y consumo a nivel global”. 

En PANORAMA contamos con la participación de José Esquinas Alcázar (Ciudad Real, 1945), conocido como Pepe Esquinas, que es un destacado doctor ingeniero agrónomo, humanista y doctor en Genética, con un máster en Horticultura por la Universidad de California. Es profesor universitario, investigador y autor del libro Rumbo al Ecocidio: Cómo frenar la amenaza a nuestra supervivencia (2023), prologado por Federico Mayor Zaragoza, donde aborda el cambio climático, la desigualdad y la sostenibilidad con un enfoque claro y riguroso.

Durante 30 años trabajó en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), liderando acuerdos internacionales sobre biodiversidad y presidiendo el Comité de Ética de la FAO por una década.

Su labor le llevó a recorrer más de 120 países, profundizando en temas como hambre, nutrición, agricultura, derechos humanos, cambio climático y gobernanza global. Actualmente reside en Córdoba, donde se dedica a la docencia y la divulgación para concienciar sobre la crisis ambiental y el futuro de las generaciones venideras.

Esquinas ha publicado numerosos artículos y libros, recibiendo diversos premios nacionales e internacionales por su contribución a la investigación, docencia y desarrollo de políticas. Su obra combina rigor científico con un compromiso ético y social para promover un cambio hacia la sostenibilidad.

La huella ecológica: un indicador crítico

La huella ecológica, desarrollada en 1996 por William Rees y Mathis Wackernagel, mide la demanda humana de recursos naturales frente a la biocapacidad, la capacidad de los ecosistemas para regenerarlos. Cuando la huella supera la biocapacidad, se genera un déficit ecológico, lo que implica la sobreexplotación de recursos, la importación de bienes o la acumulación de desechos, como el CO₂ en la atmósfera. En 2023, la huella ecológica global fue de 2,6 hectáreas globales (gha) por persona, mientras que la biocapacidad fue de solo 1,5 gha por persona, lo que equivale a necesitar 1,7 Tierras para sostener el consumo actual.

Los datos del Global Footprint Network (2023) revelan disparidades alarmantes:

  • Estados Unidos: 5,1 planetas necesarios para sostener su consumo.
  • Australia: 4,5 planetas.
  • Alemania: 3 planetas.
  • España: 2,8 planetas.
  • China: 2,4 planetas.
  • Emiratos Árabes Unidos: agota los recursos en marzo si el mundo consumiera a su ritmo.

En contraste, países como Bangladesh, con una huella de 0,9 gha por persona, usan más del doble de su biocapacidad (0,4 gha), dependiendo de importaciones para sobrevivir.

Más del 85% de la población mundial vive en países con déficit ecológico, lo que subraya la urgencia de replantear los patrones de consumo global.

Impactos económicos: el costo del sobreconsumo

El déficit ecológico no es solo un problema ambiental, sino una amenaza directa a la economía global. Los países con mayor PIB, como EE. UU. y China, son los principales responsables de la sobreexplotación, pero también los más dependientes de recursos naturales para sostener sus economías.

Un estudio de ScienceDirect (2022) sobre la Cuenca del Yangtze en China destaca que el aumento de la huella ecológica, impulsado por la urbanización y el consumo de recursos, limita el desarrollo sostenible, incluso en regiones ricas en recursos.

Otro análisis de PLOS One (2025), basado en datos de 146 países (2002-2021), confirma que el crecimiento económico y la extracción de recursos naturales agravan el déficit ecológico, especialmente en países de ingresos medios y altos.

La hipótesis de la Curva de Kuznets Ambiental (EKC), que sugiere que el crecimiento económico eventualmente reduce el impacto ambiental, no se sostiene en todos los contextos, lo que refuerza la necesidad de políticas activas para frenar el sobreconsumo.

Geopolítica del colapso: desigualdad y conflictos

La desigualdad ecológica está redefiniendo la geopolítica global. Los países con déficit ecológico dependen de importaciones, lo que genera tensiones comerciales y, en casos extremos, conflictos por recursos como agua, minerales y tierras cultivables.

Un informe de la European Environment Agency (2021) indica que la huella ecológica de la UE-27 y el Reino Unido es más del doble de su biocapacidad, lo que implica una dependencia masiva de recursos externos y una presión desproporcionada sobre los ecosistemas globales. Esta dinámica no solo degrada el capital natural, sino que exacerba la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, afectando desproporcionadamente a los países menos responsables del déficit.

Oportunidades en la transición sostenible

A nivel global, el World Business Council for Sustainable Development promueve una economía de “un solo planeta” para 2050, con empresas como Walmart y BP adoptando estrategias para reducir su huella ecológica.

Hacia un futuro sostenible: acciones necesarias

Para revertir el déficit ecológico, se requieren cambios estructurales:

  1. Reducir la huella ecológica en países ricos: EE. UU. y la UE deben liderar la transición hacia modelos de consumo sostenible, promoviendo dietas con menor impacto (las proteínas animales representan hasta el 87% de la huella de una dieta, según ScienceDirect, 2010).
  2. Innovación tecnológica: Invertir en tecnologías que mejoren la eficiencia de recursos, como la agricultura regenerativa y la captura de carbono.
  3. Políticas públicas: Implementar regulaciones que limiten la extracción de recursos no renovables y promuevan la economía circular, como las propuestas por la UE en su Pacto Verde.
  4. Equidad global: Apoyar a países de bajos ingresos para que accedan a recursos sin replicar los patrones de consumo insostenibles de los países ricos.

Conclusión INFORME PANORAMA X

El Día de la Sobrecapacidad de la Tierra es un recordatorio urgente de que nuestro modelo económico actual es insostenible. ”. La transición hacia la sostenibilidad no es opcional: es una necesidad para evitar el colapso de los sistemas que sustentan la vida. Países, empresas y ciudadanos deben actuar ahora, reduciendo su huella ecológica y apostando por la innovación. Solo así podremos garantizar un futuro donde la humanidad prospere dentro de los límites de un solo planeta.

Fuentes principales: Global Footprint Network, EALDE Business School, ScienceDirect, PLOS One, WWF, European Environment Agency.


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