Por @pepeconjerez & @Grok (documentación)

Javier Ruiz: El Periodista económico que desafió las tormentas mediáticas

Javier Ruiz Pérez, nacido el 18 de agosto de 1973 en Valencia, es uno de esos periodistas que parecen tallados en la piedra angular del periodismo español contemporáneo: riguroso, incisivo y con un olfato para la economía que roza lo profético. Hijo de una madre que sacrificó su carrera profesional para criar a él y a sus dos hermanos —un acto de devoción que Ruiz ha recordado públicamente con gratitud, describiéndola como el pilar que les convirtió en «niños trabajadores y buenos estudiantes»—, creció en un entorno que valoraba el esfuerzo y la disciplina. Su madre, quien tras cuidar de sus hijos se dedicó a sus padres hasta el fallecimiento de su abuela a los 96 años, representa para Ruiz el arquetipo de la resiliencia silenciosa, un eco que resuena en su propia trayectoria llena de reveses y triunfos inesperados.

Antonio Maillo

Su formación académica fue el primer capítulo de una carrera meteórica. Licenciado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera de Moncada (Valencia), Ruiz no se conformó con lo local: en 1995, mientras aún cursaba sus estudios, irrumpió en los Servicios Informativos de la Cadena SER como redactor en programas emblemáticos como Hoy por Hoy de Iñaki Gabilondo. Allí, entre el bullicio de las ondas radiofónicas, forjó su especialización en periodismo económico, un nicho que dominaría con maestría. Para pulir su expertise, se embarcó en un máster en Economía Internacional y Periodismo en la Universidad de Columbia de Nueva York, una experiencia que le dotó de una visión global y analítica, capaz de desentrañar las complejidades de las bolsas mundiales o las crisis financieras con la precisión de un cirujano.

Javier Ruiz

El ascenso de Ruiz en los años 2000 fue vertiginoso. En Cadena SER, escaló hasta convertirse en redactor jefe y presentador de Hora 25 de los Negocios, un espacio que se convirtió en referente para analistas y ejecutivos. Su pluma y voz se extendieron a la televisión: en 2010, sustituyó a Gabilondo en la edición nocturna de Noticias Cuatro, donde demostró su versatilidad al fusionar economía con política en un formato dinámico. Pero el periodismo, como la economía que tanto disecciona, es un ciclo de booms y crashes. En diciembre de 2010, la compra de Cuatro por Telecinco lo apartó de la cadena, un despido que Ruiz vivió como un exilio temporal. Regresó con fuerza: colaboró en Así son las mañanas de la Cadena COPE, La noche en 24 horas de RTVE y El gran debate de Telecinco, manteniéndose hasta 2013 como comentarista económico.

La década de 2010 marcó su consolidación como figura televisiva. En 2015, tras la salida de Jesús Cintora, asumió las riendas de Las mañanas de Cuatro, un programa que dirigió hasta julio de 2018, cuando fue cancelado. No se rindió: regresó a los informativos como director de Noticias Cuatro 2, sustituyendo a Miguel Ángel Oliver. Paralelamente, en Cadena SER —donde es jefe de Economía desde 2019—, ha publicado libros que profundizan en su especialidad, como análisis de tendencias económicas y RSC (Responsabilidad Social Corporativa), reflejando su interés por el retail y la creación de contenidos de calidad. Su máster en DIRCOM (Dirección de Comunicación) le ha permitido transitar entre periodismo puro y comunicación empresarial, coordinando equipos con una mano firme.

Pero la vida de Ruiz no es solo profesional: en lo personal, mantiene un velo de discreción que contrasta con su exposición pública. Autodefinido en Instagram como «periodista, pese a todo» —una frase que destila ironía y orgullo—, ha lidiado con un susto de salud que no detalla públicamente, pero que ha mencionado como un recordatorio de la fragilidad. En lo sentimental, rumores le vinculan desde diciembre de 2023 con la analista política Sarah Santaolalla, avistados juntos en Salamanca, aunque ni él ni ella lo confirman. Una anécdota reveladora de su juventud: en sus días en la SER, mantuvo una relación secreta con una compañera, a quien una vez dejó accidentalmente encerrada en casa al salir corriendo al trabajo, un episodio «surrealista» que contó en Que lo sepas! de Santiago Valiente, destacando su lealtad a Gabilondo al guardar el secreto.

En 2024, Ruiz dio un giro audaz al firmar con TVE para Mañaneros 360 (anteriormente Mañaneros), un magacín matinal junto a Adela González que ha escalado al prime time, cobrando 6.000 euros por cada uno de sus 13 programas de entrevistas y debate —más que Cintora en su etapa previa—. Este fichaje, criticado por el Consejo de Informativos de TVE por recurrir a externos, ha catapultado su audiencia, posicionándolo como un contrapeso al «cuñadismo» político que critica con saña. Enfrentado públicamente a Vox por su estilo directo, Ruiz encarna el periodismo combativo: en febrero de 2020, analizó en Todo es mentira de Risto Mejide el impacto del coronavirus en las economías globales, prediciendo con precisión las turbulencias. Hoy, a sus 52 años, Ruiz no solo informa: cuestiona, desmonta y reconstruye, recordándonos que el verdadero periodismo económico no es neutralidad pasiva, sino disección activa de los poderes que mueven el mundo.

Antonio Maíllo: El filólogo guerrero que renació de las cenizas políticas

Antonio Maíllo Cañadas, nacido el 2 de noviembre de 1966 en Lucena (Córdoba), es un superviviente en mayúsculas: profesor de Latín convertido en baluarte de la izquierda andaluza, abiertamente gay en una España que aún lamía las heridas del franquismo, y un hombre que venció al cáncer para reclamar su espacio en la arena política. Hijo de una Andalucía rural y combativa, Maíllo creció en un entorno donde la educación era el antídoto contra la adversidad. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla, domina el latín y el griego antiguo con la misma fluidez que el inglés y el italiano, lenguas que le sirvieron de puente para una carrera docente que comenzó a los 23 años. En 1990, aprobó oposiciones y se convirtió en profesor de Secundaria en la educación pública andaluza, impartiendo clases en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y Aracena (Huelva). «Nunca recibí insultos homofóbicos de alumnos, ni siquiera al poner castigos», confiesa con orgullo, un testimonio de su integridad que le valió en 2014 el premio de la ciudad de Baeza por su defensa de los derechos LGTBI.

Su entrada en política no fue un capricho, sino una evolución natural de su activismo. Militante del Partido Comunista de España (PCE) desde joven, Maíllo se unió a Izquierda Unida (IU) en los años 90, escalando en la federación andaluza IULV-CA. En junio de 2013, fue elegido coordinador general con un récord del 83% de los votos, un mandato que duró hasta 2019 y que definió como un «gobierno de coalición con el PSOE» bajo José Antonio Griñán y Susana Díaz. Como diputado en el Parlamento de Andalucía desde 2015, defendió políticas de integración social y territorial, resistiendo el «sorpasso» de Podemos en las elecciones andaluzas de 2015 —donde IU cayó de 12 a 5 escaños, pero mantuvo grupo propio—. En 2018, impulsó la confluencia Adelante Andalucía con Teresa Rodríguez, un pacto que, pese a tensiones internas, le reeligió diputado en la XI Legislatura, donde sirvió como portavoz del grupo.

La vida le puso a prueba en diciembre de 2015: en plena campaña electoral, una hemorragia digestiva lo hospitalizó, revelando un cáncer de estómago diagnosticado en enero de 2016. Tres meses de baja y un tratamiento extenuante lo marcaron, pero Maíllo lo enfrentó con la misma tenacidad que sus batallas políticas. En 2019, priorizando su salud, dejó la primera línea, anunciando su retiro temporal: «He librado todas las batallas, también contra el cáncer». Fue un paréntesis reflexivo; en febrero de 2021, recibió el alta médica, superando la enfermedad que lo había apartado de la vida pública. Durante ese tiempo, se dedicó a la docencia y al bajo perfil, pero su legado en IU Andalucía —seis años de liderazgo en una era de crisis y confluencias fallidas— lo posicionó como un «hombre de principios y nervio político», según Público.





El regreso de Maíllo en 2024 fue un terremoto en la izquierda. Contra pronóstico, se presentó a las primarias para coordinador federal de IU, vacante tras Alberto Garzón. Con el 78,5% de los votos en Andalucía (frente al 11,42% de Sira Rego), ganó las primarias y fue confirmado en el XIII Congreso Federal en mayo, con el 79% de apoyo y solo un 19% de abstenciones. Su victoria, que derrotó incluso a una ministra, simbolizó un retorno a los orígenes de IU: territorial, integrador y sin «hiperliderazgos». Defiende profundizar en la alianza con Sumar para un frente amplio de izquierdas, pero preservando la voz propia de IU, expresada desde los territorios. «Queremos una dirección de integración», proclamó, enfatizando la democracia interna que su militancia avaló.

A sus 59 años, Maíllo da un salto audaz: el 20 de noviembre de 2025, Por Andalucía lo designó candidato a la presidencia de la Junta en las autonómicas de junio de 2026, un vuelco que lo mide contra Juanma Moreno (PP) y María Jesús Montero (PSOE). Sin escaño en el Congreso pero con visibilidad en el Parlamento andaluz, Maíllo encarna el revulsivo de la izquierda: ha sobrevivido a la «nueva política» que casi fagocita a IU, a la ruptura de confluencias con Podemos —que ahora lanza a su propio candidato, Juan Antonio Delgado— y a un cáncer que lo obligó a replantearse todo. Hoy, desde Lucena hasta Sevilla, Maíllo no es solo un político: es el filólogo que traduce los clásicos en acción, el gay orgulloso que abrió caminos, el guerrero que renació para recordarnos que la lucha, como el latín, perdura. En unas elecciones en clave nacional pero con sabor andaluz, su candidatura promete no ser bipartidista, sino un duelo de ideas donde la integración social y la memoria colectiva serán sus mejores armas.


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