INFORME ESPECIAL DE PANORAMA AI PODCAST
By Pepe Contreras & Grok
La situación actual de las poblaciones de abejas en el mundo, a fecha de febrero de 2026, refleja una crisis persistente y agravada en los últimos años, particularmente en las colonias manejadas (principalmente abejas melíferas, Apis mellifera). A continuación, presento un resumen estructurado basado en datos recientes de fuentes científicas, apícolas y organizaciones internacionales.
Tendencias globales generales
Las abejas desempeñan un rol esencial como polinizadores: aproximadamente el 75-90 % de los cultivos alimentarios mundiales dependen en algún grado de la polinización por insectos, incluidas las abejas.
Aunque el número total de colonias manejadas de abejas melíferas ha aumentado globalmente en las últimas décadas (debido principalmente a la demanda de polinización comercial, como en almendros), las tasas de mortalidad anual son alarmantemente altas en regiones clave.

- En muchos países de Europa y América del Norte, las poblaciones silvestres y algunas especies nativas enfrentan declives significativos, con más del 40 % de las especies de abejas consideradas en riesgo de extinción según evaluaciones nacionales.
- A nivel mundial, no existe un colapso uniforme, pero las pérdidas anuales en colonias manejadas superan con frecuencia el 30-50 %, lo que obliga a los apicultores a reemplazar colonias constantemente mediante división o compra.

Situación destacada en 2025-2026 (especialmente en Estados Unidos)
El año 2025 registró las pérdidas más elevadas documentadas en la historia reciente de la apicultura comercial en Estados Unidos, considerado un referente por su escala y monitoreo detallado:
- Las pérdidas anuales de colonias manejadas alcanzaron en promedio entre el 55 % y el 62 % (según encuestas de la Bee Informed Partnership, Project Apis m. y la Universidad de Washington State), con proyecciones iniciales que llegaron hasta el 70 % en operaciones comerciales.
- Se estima que se perdieron alrededor de 1,6 millones de colonias entre junio de 2024 y marzo/abril de 2025, con impactos económicos superiores a los 600 millones de dólares en producción de miel, servicios de polinización y reemplazo de colonias.
- Este nivel supera ampliamente el promedio histórico de los últimos 15 años (alrededor del 40 % anual) y se considera el peor registro desde el inicio de los monitoreos sistemáticos en 2010.

En otras regiones, como partes de Europa, América Latina y África, se reportan incrementos en mortalidad vinculados a sequías, cambio climático y prácticas agrícolas, aunque las cifras no alcanzan la magnitud observada en Estados Unidos durante 2025.
Principales causas del declive
Las pérdidas resultan de una interacción multifactorial, a menudo descrita como «muerte por mil cortes»:
- Parásitos y enfermedades: El ácaro Varroa destructor (y sus virus asociados, como el virus de alas deformadas y el virus de parálisis aguda) es el factor dominante en muchas muertes masivas recientes, agravado por resistencias a tratamientos miticidas.
- Pesticidas y agroquímicos: Exposición a neonicotinoides y otras sustancias, especialmente en monocultivos intensivos.
- Pérdida de hábitat y nutrición deficiente: Reducción de diversidad floral por urbanización, agricultura intensiva y monocultivos.
- Cambio climático: Sequías, alteraciones en patrones de floración y eventos extremos que afectan la disponibilidad de recursos y el comportamiento de las abejas.
- Otros factores emergentes: Minería metálica, combinaciones de estrés múltiples y manejo apícola en entornos de alta demanda.
Implicaciones y perspectivas
Estas pérdidas amenazan la seguridad alimentaria global, ya que afectan cultivos de alto valor (almendras, manzanas, arándanos, calabazas, entre otros) valorados en decenas de miles de millones de dólares anuales. Aunque los apicultores logran mantener el número total de colonias mediante intervenciones intensivas, este modelo no es sostenible a largo plazo y podría llevar a una «espiral de muerte» si las tasas persisten.
Organizaciones como la FAO, IPBES y redes apícolas internacionales recomiendan acciones urgentes: reducción de pesticidas nocivos, restauración de hábitats, manejo integrado de plagas y mayor investigación sobre resistencias y virus.
En resumen, la situación de las abejas no equivale a una extinción inminente a escala planetaria, pero sí representa una crisis grave y en agravamiento en regiones críticas, con 2025 como el año más devastador registrado en apicultura comercial. La continuidad de medidas de conservación resulta indispensable para mitigar impactos en ecosistemas y producción agrícola.







