Panorama /Pepe Contreras/Bing
Relato futuro….
Pedro Sánchez respiró hondo y se ajustó la corbata. Era el día de su investidura como presidente del Gobierno, después de haber logrado el apoyo de varios partidos de izquierda y nacionalistas.
Sabía que no iba a ser fácil gobernar con una coalición tan heterogénea, pero estaba decidido a hacerlo lo mejor posible.
Entró en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, donde le esperaban los aplausos de sus socios y los abucheos de sus rivales. Se dirigió a la tribuna y comenzó su discurso.
Explicó su programa de gobierno, basado en la recuperación económica, la lucha contra el cambio climático, el fortalecimiento del Estado de bienestar y el diálogo con Cataluña.
Pidió generosidad y responsabilidad a todos los grupos parlamentarios, y defendió la Constitución como marco de convivencia.

Terminó su intervención con una frase que pretendía ser un mensaje de esperanza: «Queremos seguir avanzando, queremos evitar retrocesos».
Se sentó en su escaño y esperó el resultado de la votación. Con 179 votos a favor, 167 en contra y 4 abstenciones, fue investido presidente del Gobierno.
Se levantó y recibió las felicitaciones de sus aliados. Luego, se dirigió a la salida, donde le esperaba una multitud de periodistas. El nuevo Gobierno de Sánchez acababa de nacer.



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