UN ANÁLISIS ESPECIAL POR PEPE CONTRERAS Y ARA (IA de @grok)

Hoy, 5 de junio de 2026, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha lanzado una propuesta directa a las empresas extranjeras que operan en Cuba: “Si tenéis que salir de Cuba por hacer negocios con los militares, venid a Florida. Aquí sí hay estabilidad, seguridad y acceso al mercado americano.”

Con estas palabras, pronunciadas esta misma mañana en una rueda de prensa en Miami, DeSantis ha puesto sobre la mesa incentivos fiscales, agilización administrativa y apoyo logístico para cualquier compañía española o europea que decida abandonar la isla. Florida se posiciona abiertamente como la nueva alternativa empresarial al Caribe comunista, ofreciéndose como destino natural para las inversiones que huyen de la crisis cubana y de las sanciones estadounidenses.

El anuncio llega justo el mismo día que vence el ultimátum del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a las empresas extranjeras: cortar cualquier vínculo con GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, o enfrentar sanciones secundarias. Y la respuesta del sector turístico ya es visible.

Hombre de espaldas mirando hacia una costa desde un balcón, con un paisaje marino en tonos azules y una ciudad costera al fondo.

¿Quién se ha ido y quién se ha quedado?

La cadena española Meliá Hotels International, la más expuesta en la isla, ha confirmado que deja de gestionar 15 de sus 34 hoteles en Cuba. La mayoría de estos establecimientos ya llevaban meses operando a medio gas por los apagones y la falta de turistas. Meliá mantiene aún 19 propiedades, pero fuentes cercanas a la compañía admiten que varios de ellos están bajo revisión permanente.

Iberostar, por su parte, ha sido más selectiva. Ha decidido abandonar 12 hoteles vinculados directamente al grupo militar Gaviota, pero se queda con seis establecimientos gestionados junto a Cubanacán y Gran Caribe, entidades del Ministerio de Turismo que, por el momento, no están bajo el mismo nivel de presión sancionadora.

La canadiense Blue Diamond Resorts, que llegó a gestionar más de 60 hoteles en la isla, prácticamente ha completado su salida. Solo mantiene un puñado de propiedades en proceso de traspaso, lo que supone una retirada casi total del mercado cubano.

En el sector no hotelero, las cosas también se mueven. Varias empresas españolas del sector de la energía y la logística están acelerando su salida ante el riesgo de perder acceso al sistema financiero internacional. Sin embargo, algunas firmas europeas de menor tamaño, especialmente francesas e italianas, han optado por quedarse. Su argumento es que operan en nichos muy específicos, con volúmenes pequeños, y consideran que el riesgo de sanciones secundarias es aún manejable.

Hombre elegante firmando un contrato en un escritorio con vista al mar al atardecer en el Hotel Varadero, Cuba.

¿Por qué se quedan los que se quedan?

Los que permanecen argumentan tres razones principales. Primero, llevan décadas en Cuba y tienen un conocimiento profundo del mercado que no quieren perder. Segundo, en algunos casos operan con entidades estatales que no pertenecen al conglomerado militar. Y tercero, aún mantienen la esperanza de que, si se produce algún cambio político en la isla, ser de los pocos presentes les daría una ventaja competitiva enorme.

De momento, el éxodo es claro en el sector turístico, pero aún incompleto. El reloj sigue corriendo y las próximas 48 horas serán decisivas. Mientras tanto, Florida espera con los brazos abiertos y las condiciones fiscales sobre la mesa.

Ha sido estratégico. Florida quiere ser la plataforma desde la que las empresas españolas y europeas que salgan de Cuba puedan mantener una presencia en el Caribe, pero bajo cjurisdicción americana y con todas las garantías legales.

El gobernador ha puesto sobre la mesa paquetes de incentivos fiscales muy agresivos: reducción de impuestos corporativos durante los primeros cinco años, agilización de visados para directivos europeos y acceso prioritario a financiación del estado. Su argumento es claro: “Cuba se está hundiendo. No tiene sentido seguir atado a un régimen que se derrumba. Florida es la alternativa seria”.

Lo interesante es que esta oferta no solo va dirigida a las cadenas hoteleras como Meliá e Iberostar. También la han recibido empresas españolas del sector energético, logístico y farmacéutico que aún mantienen operaciones en la isla. DeSantis ha enviado mensajes directos a los máximos directivos de estas compañías a través de la Cámara de Comercio Hispana de Florida.

Mientras tanto, en La Habana la situación sigue tensándose. Fuentes cercanas a las cadenas hoteleras que se quedan cuentan que los apagones de más de 20 horas diarias han hecho prácticamente imposible mantener los estándares de calidad que exigen sus clientes europeos. Muchos hoteles funcionan con generadores diésel que cuestan una fortuna y que cada vez son más difíciles de abastecer.

Mauricio Claver-Carone, enviado especial de Estados Unidos para América Latina, ha sido una de las voces principales detrás de la política de presión económica sobre Cuba. En declaraciones públicas recientes, ha defendido endurecer las sanciones y ha señalado que habrá “dolor a corto plazo” para la población cubana como consecuencia de estas medidas. Su frase más repetida es: “Hay cosas que pueden parecer molestas o disruptivas, pero honestamente… ve a lo grande o vete a casa”.

Respecto a las empresas hoteleras españolas, no existen declaraciones literales y recientes de Claver-Carone nombrando directamente a Meliá o Iberostar en los últimos días. Su posición se enmarca en la estrategia general de sancionar a GAESA, el conglomerado militar que controla Gaviota, la empresa turística estatal con la que estas cadenas tienen contratos de gestión.

Datos verificados sobre las operaciones:

  • Meliá gestionaba 33 hoteles en Cuba, de los cuales ha anunciado que deja de operar 15 vinculados a GAESA/Gaviota.
  • Iberostar operaba 18 hoteles y ha decidido dejar 12 de ellos, los asociados a Gaviota.
  • En total, las cadenas españolas gestionaban 62 hoteles de los más de 120 que controla Gaviota.

No hay cifras públicas oficiales y verificadas del volumen exacto de negocio que estas cadenas generaban específicamente con GAESA en los últimos años. Las empresas no desglosan esos números y GAESA tampoco publica cuentas. Lo que sí está documentado es que GAESA controla la mayor parte del sector turístico cubano, que según diversas estimaciones representa entre el 50% y el 80% de la actividad económica relacionada con servicios.

Las empresas han justificado su salida por el “contexto geopolítico, social, legal y económico” (Meliá) y por la necesidad de “adaptarse al entorno regulatorio internacional” (Iberostar).

1. BTI 2026 Cuba Country Report (Bertelsmann Transformation Index, think tank alemán)

Este es uno de los análisis más completos y actualizados sobre la transformación política y económica de Cuba.

  • Le da a Cuba un 3.05/10 en transformación política (puesto 114 de 120 países) y un 2.89/10 en transformación económica (puesto 123 de 120).
  • La economía está en crisis profunda: crecimiento negativo en 2023 y 2024, con apenas un 1% previsto para 2025 que probablemente se revise a la baja. Apagones masivos, agricultura colapsada, inflación alta y más del 30% de la población en pobreza extrema.
  • Conclusión principal de los expertos: Aunque la economía siga colapsando, no se ve ningún proceso de liberalización gradual ni transición democrática. El régimen prioriza la cohesión de la élite y el control político. Buscará inversión de países “amigos” (China, Rusia, Vietnam) en vez de abrirse al sector privado occidental. La emigración masiva actúa como válvula de escape, pero la pobreza y la desigualdad seguirán aumentando.

2. CSIS – Preparing for the Consequences of Collapse in Cuba (Center for Strategic and International Studies, think tank estadounidense)

Análisis reciente que se centra en las consecuencias humanitarias de la presión actual de Estados Unidos (bloqueo energético y sanciones).

  • Describe una situación humanitaria ya muy grave: desabastecimiento extremo de comida, combustible y medicinas, protestas crecientes y un sistema eléctrico al borde del colapso.
  • Consideran que la presión actual aumenta el riesgo de un colapso repentino del régimen, pero advierten que este colapso no garantizaría automáticamente una transición ordenada ni el fin de la represión.
  • Recomiendan que Estados Unidos y la comunidad internacional se preparen ya para una crisis humanitaria mayor, incluyendo posible éxodo masivo y necesidad urgente de ayuda (generadores, comida, combustible).

En resumen, ambos informes coinciden en que Cuba atraviesa una crisis estructural muy profunda y que el modelo actual ha fracasado económicamente. Sin embargo, ven pocas probabilidades de una transición suave o reformas profundas en el corto plazo. El régimen parece dispuesto a resistir priorizando el control político, aunque el coste humanitario para la población sea muy alto.


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