16 oct 2026 · Pepe Contreras, Panorama AI Podcast Con el apoyo de Claude (IA)
El proyecto que Obama lanzó en 2013 para descifrar el cerebro humano sigue vivo bajo Trump, pero llega a octubre de 2026 al borde de un precipicio presupuestario. Detrás de su origen hay un científico madrileño que hoy dedica buena parte de su energía a otra causa: proteger nuestra mente de las máquinas que él mismo ayudó a imaginar.
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🧠 ¿Sigue vivo con Trump el proyecto BRAIN que Obama lanzó para descifrar el cerebro? Sí, pero al borde de un precipicio en 2027. La historia de Rafael Yuste, BRAIN y los neuroderechos, en artículo y podcast:
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#Neuroderechos #IAVivimos semanas en las que los propios creadores de la inteligencia artificial piden levantar el pie del acelerador.
Pero hay un territorio que la tecnología aún no ha conquistado del todo: el interior de nuestra cabeza. Lo que pensamos, lo que recordamos, lo que decidimos. El cerebro es, quizá, el último refugio del ser humano.
Pocas personas han mirado ese refugio tan de cerca como Rafael Yuste. Y pocas han advertido con tanta claridad de que, si no lo protegemos, dejará de serlo.

De los microscopios de Argüelles a Columbia
Rafael Yuste nació en Madrid en 1963. De niño montaba microscopios caseros en el barrio de Argüelles. Estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, se doctoró en la Universidad Rockefeller de Nueva York y desde 1996 es profesor en la Universidad de Columbia, donde dirige su propio laboratorio.
Su gran aportación técnica fue aprender a ver el cerebro funcionando. Fue pionero en la imagen de calcio y la microscopía de dos fotones: cuando una neurona se activa entra calcio en ella, y con marcadores fluorescentes y láseres se puede ver brillar a cientos de neuronas a la vez, como las luces de una ciudad de noche.
Con esas herramientas defendió una idea central: la unidad del pensamiento no es la neurona aislada, sino los grupos de neuronas que se activan juntas. Su experimento más conocido lo demostró en ratones. Activando con luz un grupo concreto de neuronas, consiguió que el animal percibiera algo que no tenía delante y actuara en consecuencia. En otras palabras, implantó una percepción artificial.
Hoy es considerado el neurocientífico español más reconocido internacionalmente. Ha recibido, entre otros, el doctorado honoris causa por la Universidad Carlos III de Madrid (2022) y por la UNAM de México (2025), y el Premio Eliasson de Liderazgo Global por su papel en el proyecto BRAIN.
2013: Obama lanza el «genoma del cerebro»
En 2012, Yuste y un grupo de científicos propusieron algo tan ambicioso como el Proyecto Genoma Humano: registrar la actividad de todas las neuronas de un circuito a la vez. En abril de 2013, Barack Obama convirtió la idea en una iniciativa nacional, la BRAIN Initiative (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies).
El proyecto arrancó en el año fiscal 2014 con unos 100 millones de dólares. En 2016, la ley 21st Century Cures Act le añadió una financiación extra, fijada año a año y con fecha de caducidad en 2026. Con ese impulso, BRAIN creció hasta 680 millones de dólares en 2023.
Sus objetivos eran tres grandes líneas: catalogar todos los tipos de células del cerebro, dibujar sus mapas de conexiones a todas las escalas y crear herramientas para observar el cerebro en acción. Entre sus frutos están los atlas celulares más detallados hechos hasta hoy y nuevas técnicas que ya se usan contra el párkinson, la epilepsia o la depresión. Pese a su fama, BRAIN supone en torno al 1 % del gasto en neurociencia de los NIH.
El proyecto inspiró iniciativas similares en todo el mundo, coordinadas hoy en la International BRAIN Initiative.
¿Lo continúa Trump? Sí, pero lo sostiene el Congreso, no la Casa Blanca
La respuesta corta: BRAIN sigue vivo y en 2026 incluso tiene más dinero que en 2025. Pero no es mérito de la Casa Blanca, sino de un Congreso que, con votos de ambos partidos, ha frenado los recortes que proponía Trump.
El declive empezó antes de Trump. La caída no la provocó él. La financiación extra de la ley Cures se diseñó para ir bajando, y como el Congreso no compensó esa bajada, el presupuesto cayó un 40 % en 2024, de 680 a 402 millones, todavía con Biden en la presidencia. En 2025 bajó a 321 millones.
La ofensiva contra la ciencia. Para 2026, la administración Trump pidió recortar más de un 40 % los NIH, la agencia que financia BRAIN, y miles de becas quedaron paralizadas, retrasadas o canceladas. Además, destituyó a Walter Koroshetz, director del instituto de neurología de los NIH y uno de los dos codirectores de BRAIN. Algunos científicos temen que las decisiones de financiación pasen a guiarse por criterios políticos y no científicos.
El Congreso dijo no. Republicanos y demócratas rechazaron el tijeretazo. Trump firmó el 3 de febrero de 2026 unos presupuestos que suben ligeramente los NIH y dan a BRAIN un 33 % más: 429 millones de dólares para el año fiscal 2026. Casi todo ese aumento viene del último tramo previsto de la ley Cures.
El precipicio de 2027. Ese tramo era el último. La ley Cures caduca y BRAIN pierde 195 millones de golpe para el año fiscal 2027, que empezó el 1 de octubre. Mientras, la Casa Blanca ha propuesto otro recorte de unos 6.000 millones, un 12 %, a los NIH. Unas 150 organizaciones científicas piden al Congreso 468 millones para BRAIN, y la petición la han firmado 54 congresistas y 26 senadores de ambos partidos.
Pendiente de confirmar: a mediados de octubre de 2026 no he encontrado que el Congreso haya aprobado ya la cifra definitiva de BRAIN para 2027. Conviene revisarlo antes de publicar.
La otra mitad del legado: los neuroderechos

El experimento de los ratones cambió la vida de Yuste. Si se puede implantar una percepción en un animal, algún día se podrá hacer en una persona. Su razonamiento es directo: una tecnología capaz de medir y modificar la actividad del cerebro acabará pudiendo leer y alterar la mente.
Por eso creó la Neurorights Foundation, que preside desde Nueva York, y defiende cinco neuroderechos:
- Privacidad mental: nadie puede acceder a tus datos cerebrales sin tu permiso.
- Identidad personal: la tecnología no puede alterar quién eres.
- Libre albedrío: tus decisiones deben seguir siendo tuyas.
- Acceso equitativo a la mejora cognitiva: no solo los ricos podrán potenciar su cerebro.
- Protección frente a sesgos: los algoritmos no pueden discriminar.
La idea ha calado. Chile fue el primer país en llevarlos a su Constitución, y su Tribunal Supremo reconoció que los datos neuronales merecen protección especial. El estado brasileño de Río Grande del Sur y México también han dado pasos. En España, la propuesta inspiró su inclusión en la Carta de Derechos Digitales, y la presidencia española de la UE impulsó en 2023 la Declaración de León, el primer acuerdo europeo de principios sobre neurotecnología.
La urgencia es real. Ya se venden diademas y auriculares que leen ondas cerebrales, y la inteligencia artificial hace cada vez más fácil interpretar esos datos. Yuste lo cuenta todo en su libro Neuroderechos. Un viaje hacia la protección de lo que nos hace humanos (Paidós, 2025).
Conclusión: dos carreras contra el reloj
El legado de Rafael Yuste corre hoy dos carreras a la vez. La primera es científica: que el proyecto BRAIN sobreviva al fin de su financiación extra y a una Casa Blanca poco amiga de la ciencia. Hasta ahora, el Congreso lo ha salvado con votos de ambos partidos, pero 2027 será la prueba de fuego.
La segunda es ética: que las leyes lleguen antes que las máquinas capaces de leer la mente. En plena era de la inteligencia artificial, cuando sus propios creadores advierten de los riesgos, proteger el cerebro ya no es ciencia ficción. Es, como dice el título de este especial, defender el último refugio del ser humano.
Fuentes
Editorial Paidós: Neuroderechos
NIH: presupuesto de la BRAIN Initiative
The Transmitter: BRAIN gana presupuesto en la ley de 2026
The Transmitter: carta para pedir 468 millones en 2027
The Transmitter: cambios de liderazgo y financiación
The Transmitter: el recorte del 40 % de 2024
NBC News: el Congreso frena los recortes de Trump a la ciencia
American Academy of Neurology: presupuesto 2027
American Brain Coalition: BRAIN Initiative
Society for Neuroscience: ficha de BRAIN 2026
Columbia University: doctorado honoris causa de la UNAM
datos.gob.es: el derecho a la privacidad mental
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