OPINIÓN · LA VOZ INCÓMODA
Óscar Puente da la cara
Pero el problema no es solo suyo. La alta velocidad necesita un pacto de Estado antes de que la joya de la corona se quede en joyita.
Pepe Contreras
Periodista colegiado CPPA nº 459 · 28 de octubre de 2026
Hay que reconocérselo: Óscar Puente no se ha escondido. El mismo día del choque de Urda explicó lo que se sabía. Cayó el sistema de seguridad, los trenes se detuvieron y, después, alguien en el centro de control de Adif autorizó que siguieran. Una decisión que él mismo ha llamado inexplicable.
Pero sería injusto, y demasiado cómodo, cargarlo todo sobre un ministro o sobre un operador sentado ante una pantalla. Urda no se explica solo por una mala decisión. Se explica también por una red a la que le pedimos cada vez más y le damos cada vez menos.
¿Para qué ha servido la liberalización? Para que viajemos el doble: 44,5 millones de viajeros en 2025, con billetes un 40 % más baratos. Hemos ganado los viajeros. Ha ganado Adif: lo que cobra a las empresas por usar las vías subió un 45 % entre 2022 y 2025, y lo que gasta en mantenerlas, solo un 19 %. Las empresas, en cambio, pierden dinero en todos los corredores menos en Madrid–Barcelona.
¿Y la vía? Según el economista Santiago Calvo, el gasto real en mantenimiento por viajero y kilómetro cayó un 22 % entre 2019 y 2023. España dedica unos 64.000 euros al año por kilómetro; la media de la OCDE ronda los 79.000, e Italia supera los 260.000. Más trenes, más viajeros y el mismo dinero para cuidar las vías. Eso no es un plan. Es una apuesta.
Cortar cintas luce. Cambiar traviesas, no.
Y no es cosa de un solo color. Ni los gobiernos del PP ni los del PSOE han garantizado una inversión en mantenimiento a la altura de la red que construyeron e inauguraron con tantas fotos. Cortar cintas luce. Cambiar traviesas, no.
Fuera nos miran. Tenemos la mayor red de alta velocidad de Europa, una red que muchos nos envidian, y la prensa extranjera ya está contando Urda a su manera: unos hablan de circunstancias inexplicables; otros, de error humano; los italianos, de que es la segunda vez en nueve meses. Cada titular resta un poco a la marca España.
Por eso hace falta un pacto de Estado. Un compromiso de inversión plurianual en mantenimiento y seguridad, blindado frente a los cambios de Gobierno, con una parte de lo que se recauda por usar las vías dedicada por ley a cuidarlas. Que esta tragedia sirva al menos para eso.
La alta velocidad fue la joya de la corona. Hoy es una joyita. Si no la cuidamos, acabará siendo bisutería.
Puente ha dado la cara. Ahora les toca a todos, Gobierno y oposición, poner la cartera.
Para el ministro, en X: @oscar_puente_
Pepe Contreras firma La voz incómoda en Panorama. Lo que otros no cuentan.
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